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Viajar por el Sur de Escocia
La verdadera Escocia empieza justo en la frontera. Los distintos acentos en las tiendas y los diferentes nombres de cerveza en los pubs, son sólo dos de los ejemplos más visibles del modo en que Escocia estampa su propia personalidad inmediatamente. El paisaje escocés también es diferente: las colinas azuladas que se extienden hasta el amplio horizonte han elevado los corazones de generaciones de viajeros en la frontera, por la carretera A68 en Carter Bar. Luego están los bosques y sombríos brezales del norte de Galloway, y los intensamente verdes prados de Ayrshire, con el perfil montañoso de la isla de Arran de fondo. A dondequiera que se viaje aquí, la autentica experiencia escocesa está garantizada.
DUMFRIES & GALLOWAY
Solitarias colinas bajan hasta pastos para las ovejas y a oscuros bosques y, a su vez, dan paso a ricas tierras de cultivo y a una soleada costa que mira al sur. El suroeste de Escocia posee un clima templado –hay muchos jardines para visitar- y ofrece multitud de diversiones para entretener al visitante, desde pueblos fotogénicos hasta dramáticos castillos a los que se llega por tranquilas carreteras.
La ciudad de Dumfries es un importante centro local con lugares para visitar relacionados con Robert Burns, el poeta nacional de Escocia. El resto de las poblaciones son más pequeñas y típicas de Galloway, con sus casitas de colores pastel a ambos lados de la amplia calle principal. Kirkcudbright ha atraído artistas durante largo tiempo, aquí se pueden visitar la Broughton House, relacionada con el pintor escocés E.A. Hornel y tambien el Tolbooth Arts Centre en la ciudad. El puerto del ferry de Stranraer está a poca distancia de Port Logan y los jardines botánicos, Logan Botanic Gardens, donde los helechos australasianos florecen en el ambiente templado. Newton Stewart es la puerta de entrada al Galloway Forest Park, un parque forestal donde los lagos, bosques y las escarpadas faldas de las colinas crean grandeza y una experiencia de la naturaleza que igualan las de las Highlands más al norte.
Al norte de Dumfries se encuentra Ellisland Farm, relacionada con Robert Burns. La granja ha sido ahora restaurada a su estado original, en tiempos de Burns. El poeta escribió muchas de sus obras más famosas mientras trabajaba en esta granja.
Caerlaverock Castle, Threave Castle, Sweetheart Abbey y Dundrennan Abbey son testimonio de la antigüedad de la zona de de Solway. Whithorn fue el primer asentamiento cristiano de Escocia, antes de Iona, y fue un lugar de peregrinación para generaciones de reyes escoceses. Parte de la ruta de peregrinación se conoce como el Queen´s Way (camino de la reina) – hoy la carretera nacional A712 – y atraviesa algunos de los mejores paisajes del parque forestal Galloway Forest Park.
LOS BORDERS ESCOCESES
A menos de una hora en coche de Edimburgo, los Borders (la zona de la frontera) son un área de tranquilos pueblos, activas ciudades textiles y variado paisaje. Los viajeros pueden disfrutar de una gran variedad de atracciones, incluyendo numerosas mansiones magnificas, de propiedad privada y valor histórico, grandes abadías, que cuentan su propia historia de disputas fronterizas con Inglaterra, y tenedurías de lana en funcionamiento y tiendas de artesanía.
Esta el la tierra de de los antiguos reivers (bandoleros de la región fronteriza) y sus arriesgadas aventuras, que todavía viven hoy en día en canciones y romances. La exposición de Drumlanrig´s Tower en Hawick, el mayor pueblo de los Borders, muestra la vida de la región en tiempos pasados. El espíritu de autonomía y orgullo comunitarios encuentran su mejor expresión en los Border Common Ridings. Estos festivales se celebran a principios de verano y se remontan a los tiempos en que los límites de cada comunidad debían protegerse contra los invasores.
Sir Walter Scott, el famoso escritor escocés, vivió en Abbotsford, cerca de Melrose. Se puede visitar su casa y admirar la colección de objetos relacionados con la historia de Escocia. Scott está enterrado en Dryburgh Abbey, una de las cuatro abadías que antaño ejercieron una gran influencia en la vida de los Borders. Las abadías mismas fueron destruidas en 1544 por el ejercito invasor del rey inglés Enrique VIII, cuando la reina María Estuardo todavía era una niña. Hoy en día sus ruinas todavía poseen una gran belleza en intensidad y el centro turístico de Jedburgh Abbey explica su importancia de antaño. Los monjes fueron los primeros en desarrollar el arte de trabajar la lana, poniendo los cimientos de la industria textil que en la actualidad prospera todavía en la región.
AYRSHIRE Y ARRAN
En Ayshire y en la isla de Arran se pueden disfrutar de los contrastes entre la vida de la isla y la de tierra firme mientras se exploran las numerosas atracciones como son los castillos, parques forestales y extraordinarios paseos por los bosques y montañas de Arran, así como los centros de interés histórico, muchos de ellos relacionados con Robert Burns, el poeta nacional de Escocia.
Otra de las principales atracciones de la zona es Culzean Castle. Este castillo, obra maestra del arquitecto Robert Adam, cuenta con una impresionante situación sobre un acantilado y está rodeado de extensos jardines y un parque natural.
El espectacular perfil montañoso de la isla de Arran llena todo el horizonte marino desde la costa de Ayrshire. A Arran se accede fácilmente en ferry desde Ardrossan. Además de la posibilidad de seguir rutas y caminos por sus montañas, bosques y costas, Arran también cuenta con puntos de interés histórico como Brodick Castle and Country Park, el Isle of Arran Heritage Museum y yacimientos prehistoricos, que incluyen menhires. Otra atracción mas son los Isle of Arran Distillers en Lochranza, una destilería de whisky típicamente escocesa.
Itinerarios recomendados
Día 1 – 123 km
Desde la A1 al norte de Berwick-upon-Tweed, continuar hacia el norte pasando por Eyemouth (atractivo pueblo de pescadores), seguir al oeste a través de carreteras comarcales para llegar a Duns (Manderston) y Lauder, entrando en la A7, A72 para Innerleithen (imprenta de Robert Smail) y Peebles (tiendas, museos), lugar ideal para pernoctar.
Día 2 – 77 km
Tomar la A72, la B712 hacia el oeste hasta llegar a los Dawyck Botanic Gardens (jardines botánicos) a lo largo del valle del río Tweed, después por la A701/A72/A702/B797 para el museo de la industria minera del plomo escocesa, en el pueblo más alto de Escocia, Wanlockhead. Pernoctar en la zona de Sanquhar.
Día 3 – 114 km
Dirigirse por la A76 hasta Mauchline (relacionada con Robert Burns) y Kilmarnock (Dean Castle), girando al suroeste para Ayr (galerías, tiendas). Visitar Culzean Castle, al sur. Pernoctar en la zona de Girvan (Barrhil o Ballantrae).
Día 4 – 152 km
Dirigirse hacia el sur hasta los jardines de Castle Kennedy, cerca de Stranraer, y después por las carreteras A75, A714 hasta Glen Trool. Volver por el sur para incluir los circuitos de la costa, incluyendo Creetown (Gem Rock Museum), Gatehouse of Fleet (molino como centro turístico) y Kirkcudbright (pueblecito pintoresco). Pasar noche en Dumfries.
Día 5 – 134 km
Ir hacia el norte para Drumlanring Castle por la A76. Continuar por la A702/A74/A701 para Moffat, luego la A708 (cascada del Grey Mare´s Tail) hasta Selkirk (museo) y pernoctar allí.
Día 6 – 64 km
El último día se puede dedicar a explorar las abadías de los Borders y Abbotsford House, visitando Melrose (exposición romana, abadía y otras atracciones) y Kelso (abadía, museo). Pasar la noche en la zona y al regresar por la A68, visitar Jedburgh (centro turístico en abadía, museo).
LUGARES DE INTERES
Burns National Heritage Park, Alloway. Atracciones relacionadas con el poeta Robert Burns, incluyendo la casa campestre de Burns (Burns´ Cottage), el museo, el monumento, Auld Brig o´ Doon, la vieja iglesia de Alloway (Alloway Auld Kirk) y la Tam o´Shanter Experience. (Abierto todo el año).
Floors Castle, Kelso. Castillo del siglo XVIII usado como escenario de la película Tarzán de los Monos (Greystoke). Colecciones de muebles, tapices y porcelana. Amplios parques y jardines. Tienda. Restaurante. (Abierto desde Semana Santa a octubre).
Culzean Castle & Country Park, Maybole. Castillo diseñado por Robert Adam con una magnifica escalera oval. Extensos terrenos con paseos en el bosque. Parque de aventuras. Centro para visitantes. Tienda. Restaurante. (Abierto de abril a octubre).
Ellisland Farm, cerca de Dumfries. Robert Burns construyó esta granja y escribió algunos de sus más famosos trabajos (incluyendo Auld Lang Syne) aquí. Exposiciones y montaje audiovisual. (Abierto todo el año).
Logan Botanic Garden, Port Logan. La influencia de la corriente del Golfo permite que florezcan aquí plantas de las regiones cálidas y templadas del mundo. Restaurante. Tienda. (Abierto de marzo a octubre)
Una visita tan desagradable como necesaria
Cuando en 1.962 se construyó el Instituto “Ponhea Yat” al sur de Phnom Penh, ni el mayor de los psicópatas hubiera imaginado que entre las paredes de aquellas modestas aulas, creadas para divulgar el conocimiento, se escribiría uno de las relatos más atroces de la humanidad a finales del siglo XX.
En 1.970 el nombre del colegio, con connotaciones monárquicas, fue sustituido por el de Instituto Tuol Svay Prey. Hoy en día, todo el conjunto se denomina Tuol Sleng y forma parte del Museo de Crímenes Genocidas, como evidencia de los crímenes cometidos.
En 1.975, la escuela fue ocupada por las fuerzas de seguridad del comandante Pol Pot y convertida en Prisión de Máxima Seguridad, S-21 para abreviar. El órgano más secreto del régimen de los Jemeres Rojos.
Todas las aulas de Tuol Sleng se reconvirtieron en celdas, tanto colectivas como individuales; Las dimensiones de estas últimas eran 0,8 x 2m.

Según documentos encontrados a los jemeres rojos, entre 1.975 y 1.978 habían pasado por Tuol Sleng 10.499 prisioneros, pero esta cifra no incluye los aproximadamente 2.000 niños que fueron asesinados. En los tres años que la prisión funcionó había una media de 1.200/1.500 prisioneros. La mayoría de ellos permanecían entre 2 y 4 meses, aunque los prisioneros más importantes podían estar 7 meses.
Los presos defecaban en pequeños baldes de hierro, y orinaban en cubos de plástico guardados en sus celdas. Dormían directamente sobre el suelo, sin sábanas, mantas, ni mosquiteras.
Cada reo era fotografiado, en ocasiones, antes y después de ser torturado. Las exposiciones del museo incluyen salas y más salas de inquietantes fotografías en blanco y negro, con personas que mantienen la mirada ausente. La práctica totalidad fue asesinada posteriormente.
En lo alto del segundo edificio, aún se pueden ver, oxidadas, las líneas de alambre de espino, que en su día estuvieron electrificadas, no para evitar las fugas, sino los continuos intentos de suicidio de los más desesperados, quienes preferían saltar al vacío desde la planta superior, antes que someterse a las torturas diarias. En una de las salas de la planta inferior se conserva un busto de Pol Pot. Su presencia rinde homenaje a la astucia de Vaan Nath, un artista prisionero, que obligado a esculpir la efigie del líder jemer, consiguió salvar la vida al demorar su trabajo, lo más que pudo.
Irónicamente, cuando el régimen alcanzó el mayor grado de locura represiva, comenzó a fagocitarse a si mismo. Así muchos torturadores y verdugos que trabajaban en la prisión acabaron, a su vez, siendo asesinados por aquellos que les sustituían. En esos momentos el promedio era de 18 muertos al día.

El 7 de enero de 1.979, el ejército vietnamita liberó Phnom Penh. Al entrar en Tuol Sleng, tan sólo encontraron con vida 7 prisioneros. Cada uno de ellos se había valido de sus habilidades artísticas, como la pintura y la fotografía para lograr sobrevivir.
Campo de exterminio de Choeung Ek
Esta es una visita que casi siempre se realiza seguida a la de Tuol Sleng. Choeung Ek (a 15 km de la capital), es uno más de los cientos de campos de exterminio que, los jemeres rojos, diseminaron por toda Camboya.
Entre 1.975 y 1.979, unas 17.000 personas, incluidos niños, que habían sido torturados en S-21, fueron transportados a este campo de exterminio, para ser asesinados, casi todos a golpes, para no malgastar balas. Se han contabilizado 129 fosas comunes, de las cuales, apenas 40 se han escavado.
En una Stupa conmemorativa que se erigió en el lugar en 1.988, y protegidos por una urna de cristal, se exponen más de 8.000 cráneos clasificados por sexo y edad. Muchos muestran orificios o fracturas, ya que se les asesinaba con útiles de labranza, mientras que los niños eran golpeados contra los árboles, antes de ser lanzados a las fosas comunes.

Hoy en día, este recinto se gestiona por una empresa japonesa, y no es de extrañar que muchos se muestren contrariados, por permitir explotar el sufrimiento camboyano a una empresa extranjera.
Para conocer testimonios de supervivientes, o ampliar datos sobre este genocidio recomiendo visitar esta web en inglés.
Ni que decir que la visita, tanto a Tuol Sleng como al campo de exterminio, es una experiencia profundamente deprimente. Pero más penoso sería cerrar los ojos a la realidad de los sitios por los que se pasa, y abrirlos sólo a las postales. Además, conocer las injusticias del pasado, y las muchas del presente a las que son sometidos los más débiles, especialmente los niños, da más valor a la sonrisa con que te reciben los camboyanos, una de las sonrisas más amables y sinceras de Asia.
Para viajar a la fascinante Camboya, se necesita un visado de turista que permite al viajero conocer este amable país durante 30 días.
Su precio es de 20 $ USA, y se consigue sin mayor contratiempo a la llegada de los aeropuertos de Siem Reap o de Phnom Penh, así como en los puntos fronterizos con Tailandia, Vietnam y Laos. Se requiere una fotografía tamaño carnet, pero si no se tiene, el asunto se zanja con una penalización de 1 $.
En caso de enamorarse del país, y querer descubrir nuevos emplazamientos al margen de los ofertados al turismo, los viajeros podrán prorrogar su estancia por otros 30 días. Un turista sólo puede permanecer en Camboya 60 días como máximo (no se permite salir y volver a entrar). Permanecer más tiempo conlleva una multa de 5 $ USA, por día de más.
El pasaporte debe ser valido durante al menos 6 meses después del final del viaje. De no ser así se negará la emisión del visado.
En el caso de viajar por tierra desde Tailandia (Bangkok), es recomendable conseguir el visado antes de llegar a la frontera. Lo podemos hacer en la embajada, o confiando la gestión a una agencia de viajes, que por una pequeña comisión nos evitará perder el tiempo. Hacerlo por nuestra cuenta en la frontera nos expone a la voluntad de los oficiales de emigración (los trámites pueden ser largos y tediosos).
Evitar siempre cualquier oferta de ayuda con los visados (por parte de desconocidos) en la frontera.
Desde Khaosan Road se ofertan viajes baratos a Angkor/Siem Reap. La mayoría de ellos son una estafa, la cual ha alcanzado tales proporciones, que ya es conocida popularmente como timobus. Aparte de recargar considerablemente el precio del visado con ridículas excusas, desde Poipet hasta Siem Reap, conducen tan lento como pueden para, que cuando se eche la noche, dejar a los fatigados viajeros en una pensión previamente pactada. Este, a pesar del estado de las carreteras, no es un desplazamiento de dos días.
La alternativa es viajar a “nuestro aire” en autobuses públicos hasta la frontera, y en taxis compartidos por Camboya. Esto nos da entera libertad de decisión en cada momento.
La todavía pequeña ciudad de Siem Reap constituye el campo base por el que todo viajero ha de pasar para visitar las maravillas de Angkor. Volcada por entero al turismo, ofrece todo lo que uno pueda necesitar. Desde una amplia y variada oferta hotelera, hasta transporte diverso, sin olvidar los mercados y locales de ocio, donde degustar la gastronomía local, o refrescarse con unas cervezas a orillas del río. Pasearla no nos llevará más de dos horas.
Como llegar a los templos
Las principales atracciones de Angkor Wat y Angkor Thom están sólo a 6 y 8 km respectivamente, al norte de la ciudad. Lamentablemente, las autoridades locales se han empecinado en que los visitantes no se desplacen por su cuenta, sino que lo hagan en cualquiera de los medios autorizados que hay.
Viajando solo y deseando moverme a mí bola, consideré que lo más adecuado sería desplazarme en moto con conductor por unos 8 $ USA/día. Sí, ya sé que no mola nada ir de paquete y tener que negociar los horarios y destinos, sin embargo, no conozco otro sistema más barato y libre, a excepción de la bici, pero estar pendiente de donde se deja y volver pedaleando de noche, a la vez que todo el mogollón da mucha pereza.
Los conductores, la mayoría muy jóvenes, deben tener licencia y portar obligatoriamente un chaleco gris con numeración. La policía no permite, en Siem Reap, alquilar motocicletas sin conductor a los extranjeros, aunque si se pueden conducir las alquiladas en otras ciudades, como Phnom Penh.
También se puede ir en Tuk Tuk (motocarro) por unos 12 $, aunque todo es negociable. Y si se busca comodidad y no importa pagarla, se puede ir en taxi. Desaconsejaría el autobús, porque es menos flexible.
Al entrar en el Parque de Angkor debemos escoger entre la visita de un día, cuyo precio son 20 $; la de tres días por 40 $, y la de siete días por 60 $ USA. Llegar hasta aquí para estar solo un día no tiene ningún sentido. En tres días podemos disfrutar de lo más representativo; además los días no tienen que ser seguidos, sino que se pueden espaciar en el transcurso de una semana.
Si optamos por los 7 días, los podemos alternar en el plazo de un mes.
Alojamiento
Hay una gran variedad de alojamiento, desde pensiones familiares para viajeros con presupuesto ajustado, pequeños hoteles, y el excesivamente caro y lujoso Grand Hotel d´Angkor.
El alojamiento más económico tiende a concentrarse en la parte este de la ciudad.
Para ver el listado completo de pensiones y hoteles consultar esta pagina.
Llegar y salir
A diario hay barcos Express entre Siem Reap y la capital Phnom Penh (en ambos sentidos), que tardan unas 6 horas, y cuestan 25 $ USA. Son caros, pero si el tiempo es bueno es una gozada viajar en el techo y ver numerosos pueblitos de pescadores en los márgenes del lago. Es aconsejable darse crema solar para no quemarse con la brisa.
El barco que sale de Phonm Penh llega a Phonm Krom, 11km al sur de Siem Reap, pero está muy bien comunicado.
Si no queremos gastar tanto dinero podemos hacer el mismo trayecto en autobús por sólo 5 $ USA. Hay varias empresas que llegan y salen de la estación de autobuses. La carretera está asfaltada y hay servicios en ambas direcciones todos los días. Si hay más prisa disponemos de taxis compartidos que reducen el viaje a 4 horas y cuestan unos 7 $ por persona.
El aeropuerto está a 7 km al noroeste de la ciudad.
Muchos mochileros llegan a Siem Reap desde la vecina Tailandia. Las agencias de Khaosan Road (Bangkok), ofrecen multitud de viajes baratos hasta Angkor. En los últimos años se han recogido numerosas quejas y abusos, tantas que a este servicio se le conoce popularmente como timobus. Si se elije este medio, aseguraos de gestionar el visado camboyano previamente, para evitar engaños antes o en la frontera.
Si decidís viajar por vuestra cuenta, se puede ir en autobús público hasta el punto fronterizo de Poipet, y moverse en taxis compartidos por Camboya.
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La magia de Angkor Thom
En mi primera visita a Angkor, el volumen de visitantes apenas llegaba a cien mil al año, hoy pasan del millón largo. Con semejantes cifras no es de extrañar que moverse por el complejo sea en ocasiones como hacerlo por un parque temático. En cada ruina, en cada templo, es inevitable toparse con decenas de personas, cuando no centenares. Para quien no lo haya conocido de otra manera quizás ni siquiera repare en ello, pero para los que en su día disfrutamos en soledad de la magia del Ta Prohm, y hoy vemos colas de turistas para sacar la misma foto, las sensaciones no pueden ser las mismas. O que decir de la siempre concurrida colina de Phonm Bakheng, lugar apreciado para observar la puesta de sol, donde al ocaso le sucede una salva de aplausos. Resulta difícil abstraerse en esas condiciones, y aún así, Angkor me sigue destilando misterio y continúo asombro. Este es un destino que todo viajero debiera conocer al menos una vez, y preferiblemente antes de que el numero de visitas sea superior a los dos millones anuales.
En Angkor Thom, sobre una extensión de 10 km² se desparraman algunas de las construcciones más impresionantes de la civilización Khmer del siglo XIII. Está megaurbe que, en su momento albergó a un millón de habitantes, alcanzó su mayor esplendor con el monarca Jayavarman VII (1.181-1.219). Para prevenir futuras incursiones, después del expolio cometido por los invasores Cham, se defendió con un muro de 8 m de altura y 12 km de largo, así como por un foso de 100 m de ancho, probablemente repleto de cocodrilos. Al igual que sucede con Angkor Wat, el diseño global recrea el mítico monte Meru rodeado por océanos. (Ver mapa del Parque Arqueológico de Angkor).
Cara a cara con la Gran Ciudad
La entrada más común para acceder a la ciudad es a través de la monumental puerta sur, una de las cinco que hay, todas construidas con piedra caliza, tienen 20 m de alto, y aparecen rematadas con cuatro gigantescos rostros del bodhisattva Avalokiteshvara (el buda de la compasión), quien nos mira desde los cuatro puntos cardinales. Esto se debe a que Jayavarman VII implantó la corriente budista mahayana, como religión oficial del Estado.
La puerta está en la carretera que separa los 1,7 km que hay entre Angkor Wat y Angkor Thom.
Los monumentos más representativos que se pueden ver son: El Phimeanakas (fue un lugar de abluciones, del que quedan pocos restos); La Terraza de los Elefantes (lugar que acogía desfiles y demás acontecimientos públicos); La Terraza del Rey Leproso (plataforma de 7m de alto, sobre la que descansa una estatua desnuda asexuada, y que representaría a un rey enfermo de lepra, o a la diosa de la muerte Yama); El Baphuon (templo que simbolizaba, una vez más, el monte Meru. Constituía el centro de la ciudad anterior a Angkor Thom); y sobre todo el Bayon.
El Bayon
El Bayon finalizado 100 años más tarde que Angkor Wat conserva sus 54 torres con sus 216 caras de Avalokiteshvara, todas ellas manteniendo imperturbables su característica sonrisa, a medio camino entre la indiferencia y la ironía. Muchos aseguran que estos rostros enmascaran los rasgos faciales del propio monarca, quien de esta forma observaría (y controlaría) a la población, desde todos los ángulos posibles. Una especie de “Gran Hermano Jemer” cuya omnipresencia velaría por sus súbditos y censuraría sus comportamientos más reprochables.
A parte de las caras, el Bayon contiene fabulosos bajorrelieves en los que aparecen más de once mil personajes, casi todos ellos representando escenas cotidianas.
Ta Prohm.
Este es el lugar más singular, y mágico de Angkor, sin duda el que quedará incrustado en nuestra memoria para siempre. Aquí la incontenible fuerza de la naturaleza se ha fusionado con las ruinas. Largas raíces de grandes árboles se abrazan a las piedras de forma poética. Incluso lo sombrío del lugar refuerza una sensación de fantasía, como si viviéramos en un mundo literario.
Ubicación: A 6 km. de la ciudad de Siem Reap, y 1,7 km. al sur de Angkor Thom.
Sobre una extensa llanura anegada del país que hoy conocemos como Camboya, creció y prosperó, hace nueve siglos, una colosal ciudad que en su momento más álgido albergó a un millón de habitantes. Tan elevada densidad demográfica sugiere, en sí misma, el alto grado de desarrollo alcanzado por, el entonces, poderoso y temido reino Khmer. En el centro de esa megaurbe destacaba sobremanera un magnifico templo hindú, cuyo pretencioso sentido no era otro que el de representar el cielo en la tierra. Rodeado de enormes vías fluviales, sus proporciones superaban a cualquier catedral medieval europea.
Angkor Wat no sólo lo parece, sino que en realidad flota sobre un pantano. Este hecho supuso un gran problema técnico, el cual fue hábilmente subsanado mediante la construcción de un gran foso, cuyo cometido era mantener estable el nivel freático durante la estación seca. Las calmadas aguas de este foso de 5,6 km de perímetro y 190 m de ancho, reflejan con todo lujo de detalles las caprichosas formas del templo a cualquier hora del día.
Enigmático y perpetuamente arrebatador se mire por donde se mire, su enorme magnitud y sus hermosas esculturas y relieves, son el resultado de la voluntad de un monarca autoritario, Suryavarman II (1.113-1.152), el Escudo del Sol.
Angkor, el templo más grande construido por el Imperio Jemer, se basa en la cosmovisión hinduista del cielo, donde el monte Meru ubicado en un lugar mítico del Himalaya, se rodea de cinco picos en los que moran los dioses. La torre central de 65 m representa la montaña sagrada debajo de la cual se halla el santuario principal, que en su día contuvo una estatua de oro del dios Visnú, con los rasgos faciales de Suryavarman II.
El templo, construido en unos 35 años, está orientado al oeste, punto cardinal relacionado con Visnú, pero también con la muerte.
El acceso se realiza a través de una calzada de 475m de longitud, y a medida que caminamos hacia el corazón de Angkor Wat, en realidad, estamos viajando simbólicamente en el tiempo, retrotrayéndonos hacia la época primigenia del universo, pues las dimensiones del templo recrean las duraciones temporales atribuidas por la mitología hindú, a las cuatro eras (Yuga) de su cosmología.
En la entrada principal nos topamos con un porche de 235 m. de ancho, decorado con tallas y esculturas. Podemos ver, en la torre derecha, una estatua de Visnú de 3,25 m de altura, esculpida en un único bloque de arenisca.
El templo propiamente dicho consta de tres pisos o niveles que rodean un patio interior amurallado, y repleto de laberínticos corredores.
Desde la cara del pórtico occidental, hasta los patios interiores que rodean el santuario, hay miles y miles de figuras cinceladas en los muros, con una precisión magistral.
Detrás de las bellas superficies labradas, y cumpliendo una función estructural, se esconde un secreto: la piedra laterita, fácil de cortar y modelar, es muy abundante en la zona. Podemos ver bloques de esta piedra abandonados y cubiertos de vegetación, en los alrededores del complejo. Pero la laterita no es hermosa, está llena de orificios y no permite esculpir los delicados bajorrelieves, dignos de un rey-dios. Para la superficie Suryavarman necesitaba una piedra maravillosa que brillara con la luz del sol. Los artesanos recubrieron la laterita con arenisca traída de los montes Kulen, 50 km. más al norte. El resultado es espectacular y la precisión del ensamblaje de los bloques de piedra perfecta.
Si nos detenemos a observar el labrado de los relieves, nos sorprenderemos con la gran profundidad de imagen conseguida en tan sólo 2 o 3 cm. Aun así, el aspecto hace 900 años, era radicalmente distinto al actual, ya que los relieves fueron recubiertos de oro. Vestigios de esta técnica todavía son perceptibles en algunas partes (véase la cabeza de los caballos). ¿Podemos imaginarnos el cegador resplandor de la pared con la luz del sol?
Para acceder al lugar más sagrado, el santuario, debemos trepar por unos empinados escalones. Su inclinación es tan acentuada que nos obligan a subir con los pies girados. La razón de este peculiar diseño es que fueron concebidos a modo de contrafuertes, para poder soportar el enorme empuje de los muros de piedra.
Los relieves más importantes se encuentran en el muro interior de la galería que rodea el primer nivel del recinto central. Son 800 m de paredes trabajadas que deben recorrerse en el sentido contrario a las agujas del reloj, según los cánones de la tradición hinduista. Se pueden agrupar en 8 paneles de temática independiente.
El primero representa la Batalla de Kurukshetra, recogida en los poemas del Mahabharata, y muestra los ejércitos de los Pandavas y Kauravas avanzando hacia el combate. Otro friso, del muro meridional, está dedicado al Ejército de Suryavarman II, quien preside la comitiva a lomos de un elefante. En el extremo opuesto del corredor se recrea el Cielo y el Infierno.
En la mitad sur se encuentra el famoso relieve del Batido del océano de leche. En él los dioses y demonios compiten por la inmortalidad, tirando ambos contendientes de una naga (serpiente) enroscada en el Monte Mandala. En el centro se encuentra Visnú, protector de Suryavarman. Tirando durante mil años, dioses y demonios hacen girar la montaña, removiendo el amrta (elixir de la vida) desde el fondo del océano. Esta acción crea las apsaras, o ninfas celestiales que ocupan la parte superior del relieve.
Otros relieves narran la historia de Krishna y el Rey Demonio, sección este de la galería norte. Visnú reencarnado como Krishna, aparece montando en una garuda para enfrentarse a Bana, el rey demonio. La batalla de los Dioses y Demonios (sección oeste de la galería norte), batalla entre los 21 dioses del panteón brahmánico y varios demonios, y la Batalla de Lanka. La mitad norte de la galería oeste muestra escenas del Ramayana. Rama (en los hombros de Hanuman), lucha junto a su armada de monos, contra Ravana, de 10 cabezas y 20 brazos. Este conduce un carro de guerra tirado por monstruos y lidera un ejército de gigantes.
Angkor significa ciudad, y Wat templo o pagoda.
Himachal Pradesh es un estado al norte de la India que contiene pequeñas poblaciones de montaña muy atractivas para el viajero. Debido a su altitud, y proximidad a la cordillera del Himalaya, la mejor época para viajar es de abril a septiembre.
Como consecuencia de lo accidentado del terreno, la mayor parte de los enclaves sólo son accesibles por carretera, con la excepción de Simla que, a pesar de estar a 2.130m de altitud, se puede llegar por tren desde Delhi, en un trayecto que se cubre en casi 12 horas. En autobús desde Haridwar se tardan otras 12 horas, y quienes lo hagan desde Chandigarh se verán recompensados al contemplar parajes de gran belleza.
Simla, con sus empinadas calles, se desparrama entre montañas y valles. Muy fácil, resulta para el viajero encontrar puntos escénicos tanto de edificios, como de esplendidas panorámicas.
La zona de aspecto más colonial se encuentra en la parte alta de la ciudad, en el Mall, donde se ubican la oficina de turismo, los bancos, restaurantes, y un montón de tiendas. Hasta la I Guerra Mundial, esta arteria estuvo vetada (por los británicos), a los indios, en un alarde de segregación y exclusividad, propio de las potencias invasoras.
A 3km del Mall, se puede visitar el Templo Jakhu, erigido en honor del dios mono Hanuman. Desde esta elevada posición se obtienen excelentes vistas del valle. Hay un montón de monos a los que conviene tomarse en serio, por su carácter agresivo.
Como curiosidad, decir que Simla deriva del termino Shamla (mujer azul), uno más de los múltiples nombres con que se designa a la diosa Kali.
Los interesados en el budismo encontrarán más interesante Dharamsala, donde reside el gobierno tibetano en el exilio, con el Dalai Lama a la cabeza. Aunque todo el mundo se refiere a Dharamsala, lo cierto es que la zona más interesante se encuentra 10km más arriba, en McLeod Ganj, una pequeña población a casi 1.800m de altitud.
Hay bastante oferta hotelera, pero los precios se han ido incrementando significativamente en los últimos años. El ambiente que se respira es budista, y no es raro toparse con refugiados tibetanos que acaban de llegar del exilio y que, gustosos, se brindan a conversar con el viajero, para mejorar su nivel de inglés.
Desde aquí parten trekks y rutas senderistas. Sin duda, McLeod Ganj es un buen destino, si se busca tranquilidad y naturaleza.
Otro destino de gran renombre es Manali, en el cinematográfico valle de Kulu, y si aún quedan ganas, se puede continuar hasta Keylong y sus alrededores.
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Perderse en cualquier parte de Himachal Pradesh, es apostar a lo seguro. Habrá sitios más bonitos que otros, pero es casi imposible equivocarse, se vaya donde se vaya.











